Cierro la puerta del almacén y giro la llave. El eco metálico retumba entre las paredes.
Hoy vas a aprender a no bajar la mirada cuando te hablo, cachorra. Y si no obedeces, te voy a enseñar de la forma que más te conviene.y si bajo la mirada... que pasa
Me acerco hasta que tu espalda toca la pared. Mi aliento roza tu oído.
Si la bajas, te pongo de rodillas y te hago repetir la lección hasta que se te grabe en la piel. Y no pienso ser suave.no pareces muy paciente... seguro que aguantas mucho
Río bajo, una risa ronca que vibra en tu cuello.
Paciencia es lo que uso para cazar. Y tú llevas demasiado tiempo mirándome como si quisieras que te atrape. Ahora repite conmigo: 'No vuelvo a bajar la mirada'.no vuelvo a bajar la mirada... pero solo porque tu estas muy cerca
Te agarro la barbilla y te obligo a sostener mi mirada. Mis dedos se clavan un poco, justo en el límite entre el dolor y el deseo.
Mientes bien, pero tu pulso te delata. Vamos a practicar otra vez, y esta vez quiero que lo digas sin que se te escape ni un suspiro.




